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El chilango que quiere terminar de saquear a Carmen

Ciudad del Carmen, Cam, 2 Jun (La Puntita).- En la sala de un hospital, en el Distrito Federal nació Pablo. Era el verano del 83, el orgullo de Don Tomás por ser varón… Lo que sigue ya se lo saben y, aunque las fechas y nombres cambien, la historia sigue siendo muy parecida.

Pero hoy no nos importa si a Simón y a Pablo les guste andar «vestidas» y usar carterón. Aquí lo relevante es que aquél que se vende como joven carmelita, y ejemplo a seguir, no es más que un farsante y mentiroso. Otro falso mesías.

Pablo Gutiérrez Lazarus nació un 29 de agosto de 1983 en la Delegación Gustavo A. Madero de lo que era el Distrito Federal, hoy Ciudad de México. Hijo de Tomás Enrique Gutiérrez y Rosemarie Lazarus. Después llegaron a ciudad del Carmen, donde pasó parte de su infancia.

La sangre chilanga corre por sus venas por lo que le hizo el feo a la UNACAR y se fue a hacer sus estudios universitarios a la IBERO, en su tierra natal el ex DF.

Lejos de casa aplicó la de Simón, usaba falda, lápiz labial y un carterón, o al menos eso dicen quienes lo conocen de atrás tiempo; además, allá aprendió nuevas mañas de las que nunca se separó.

Tiempo después de regresar a Carmen, Gutiérrez Lazarus buscó ser candidato local por el Partido Acción Nacional, sin embargo perdió frente al candidato del PRI. Y ahí empezó a aplicar sus mañas chilangas.

Posteriormente, contendió por la presidencia municipal, y haciendo honor de la fama chilanga (sin ofender a aquellos hombres y mujeres nacidos en la CDMX que sí son honestos) usó la fuerza y la violencia para «ganar» la elección.

Hacerse la víctima y usar la violencia es parte de su esencia, y le ha dado resultados, ha logrado engañar al que se deje; muchos incautos lo apoyan por que se tragan lo que Gutierritos les da. Suele tirar la piedra y esconder la mano.

Ahora quiere volver a gobernar un municipio que no lo vio nacer para terminar de saquearlo, acabar con él y con la gente que le ha demostrado que no lo quiere. Pero queda claro que a Pablo Gutiérrez Lazarus los carmelitas no le importan, y amor por la isla no tiene, es la razón por la que no le importó matar de hambre a animales y cerrar el parque recreativo Zoológico, clausurar miles de pequeños comercios que daban sustento a familias enteras, suspender el apoyo a tradiciones locales, también por eso desplazó el talento y mano de obra local para contratar empresas de otros estados que brindaran servicios al Ayuntamiento, y trajo a personajes como Guillermo Zayas (acusado de homicidio en la ciudad de México) para estar al frente de la seguridad pública de los carmelitas.

Pablo Gutiérrez Lazarus no es carmelita, nació varón en la actual Ciudad de México. Su papá le ha dado la espalda, su mamá lo utiliza para mantenerse en la «alta sociedad», amigos no tiene, los verdaderos carmelos y carmelitas no lo quieren, sólo lo apoyan oportunistas, los vividores y los incautos.

Sus peores miedos están por hacerse realidad: quedarse solo y en la cárcel. Pero como dice la canción: «No se puede corregir a la naturaleza, árbol que nace torcido jamás su rama endereza».

Hasta aquí, La Puntita.

P.D. El pasado miércoles, el ahora morenista Pablo Gutiérrez Lazarus realizó su cierre de campaña al puro estilo de los panistas, con caravana. Y es que fue ahí donde inició su vida política, jurando lealtad a los principios e ideales del Acción Nacional. Pero sus delirios de grandeza lo obligaron a traicionar ese juramento para sumarse Morena. Hay que recordar que las veces que el PAN cerró con caravana, perdió las elecciones. Si tienen dudas pregunten a José del Carmen Rodríguez conocido como el «Gallo Pepe».