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Ruz le hizo como Poncio, solo se lavó las manos

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Ciudad del Carmen, 25 May.- El pasado fin de semana una joven alumna de la Universidad Autónoma del Carmen, perdió la vida en un lago artificial que se encuentra en una de las instalaciones de la referida escuela, plantel conocido como «Campus tres».

El caso causó mucho revuelo en redes sociales, Facebook principalmente, debido a las particularidades del suceso, sucedió fuera de horario de clases, en actividades extracurriculares conocidas como «AFIS» (Actividades de Formación Integral) y en una zona dragada.

La bolita se la han aventado unos a otros, señalando como responsables al rector, a la directora de la dependencia escolar (quien ya fue removida de su cargo), a los organizadores del evento, hasta los alumnos participantes, incluso hay quienes pretenden culpar a la infortunada joven que perdió la vida.

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Se ha mencionado que la joven nunca debió ingresar al «lago» artificial si no sabía nadar, algo que es coherente, y siguiendo la misma lógica, jamás debieron haber realizado ningún tipo de actividad en el referido «lago», pues es sabido que al ser un ojo de agua manipulado y dragado es riesgoso ingresar al mismo.

¿Entonces la culpa es de la joven? No, pues estaba, o debió estar bajo la supervisión de algún organizador, quien debió ser aprobado y respaldado por la institución educativa. Y aún estando bajo supervisión, los organizadores no debieron permitir que nadie realizará actividades cerca del «lago» por el riesgo que representa.

Esto a la vez exime de responsabilidad a los demás estudiantes que nada hicieron, o nada podían hacer, pues ellos solo siguen instrucciones de maestros y organizadores.

Tampoco son responsables los alumnos por no poder razonar y evitar que los obligaran a entrar al lago, no es culpa de ellos, pues hace años que los estudiantes de la UNACAR viven oprimidos por la pésima educación que ofrece la escuela; la máxima casa de estudios carmelita se convirtió en fábrica de esclavos, obreros para la industria petrolera o empleados de las instituciones de gobierno, mentes incapaces de razonar y resolver problemas, mucho menos son capaces de exigir sus derechos.

La institución es responsable al 100% de sus alumnos dentro de cualquier plantel, el rector debió actuar con cordura y atender el caso, no destituyendo a la directora, sino sancionando a los organizadores de las actividades de ese día, así como dar la cara públicamente y no mediante boletines y disculpas.

Hasta el momento, el «lago» del plantel campus 3 no ha sido clausurado, cerrado, o cercado para evitar que ocurra otro incidente de este tipo, no ha habido autoridad que tome el asunto y sancione a la universidad por la negligencia que aún existe al permanecer el lago sin una cerca que impida el acceso a él.

En este suceso la chica solo ha sido víctima de las circunstancias, donde hay varios responsables y solo uno ha sido destituido, mostrando así el pésimo raciocinio de quien dirige a la UNACAR, institución que sigue a la deriva, con un rector que es más conocido por sus lujosos viajes de placer al extranjero que por su interés en la mejora de su plan educativo para formar profesionales destacados.

Hasta aquí…

 

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