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Obligan a mujer a taparse con una servilleta por amamantar en público

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14178860334737Louise Burns daba discretamente de mamar a su hija de tres meses en el salón del hotel Claridge’s de Londres, cuando se le acercó un camarero desplegando una enorme sevilleta para ocultar al bebé, mientras succionaba apaciblemente del pecho de su madre… «Lo siento, es la política de la casa».

A Louise le entraron ganas de llorar, gritar y protestar. Pero al final cumplió con las normas del hotel y se hizo una foto sonriente con su hija totalmente cubierta. El contraste entre las dos imágenes, antes y después de la «censura», salta a la vista.

Sin comerlo ni beberlo, la madre británica, de 35 años, se ha convertido en símbolo del derecho a amamantar en público. Sus fotos han corrido como la leche en Twitter y han servido de reclamo a la campaña Free to Feed , que convocó este sábado g>una «sentada» de lactancia materna a las puertas del lujoso hotel de Mayfair, convertido en blanco de todas las críticas. Cuarenta madres han respondido a la iniciativa.

El debate se ha incendiado aún más tras los comentarios radiofónicos de Nigel Farage, el líder de Partido de la Indepedencia del Reino Unido (Ukip), que aseguró que hay gente «que se siente avergonzada» cuando ve a una madre dando el pecho y se mostró partidario de «modos menos ostentosos» de amamantar en público.

A la pregunta sobre si las madres deberían dar el pecho en el cuarto de baño, Farage respondió sin rodeos: «O en una esquina tal vez… Francamente, es algo que tiene el derecho de decidir el hotel Claridges. Yo soy partidario de que el dueño de un establecimiento determine sus propias reglas. No es un asunto al que deberíamos darle demasiadas vueltas».

«Tal vez deberíamos hacer sentarse al propio Farage en una esquina», replicó con sorna la portavoz laborista de política doméstica, Yvette Cooper, alineada con la liberal-demócrata Jo Swinson: «Es deprimente comprobar cómo, a pesar de toda la información que tenemos sobre los beneficios de la lactancia,seguimos haciendo que las madres se sientan incómodas».

El ‘premier’ David Cameron, a través de su portavoz, y el ministro de Sanidad, Jeremy Hunt, se han puesto también del lado de la madre y han remitido a las directrices del Servicio Nacional de Salud (NHS), que reconoce el acto de dar el pecho como «algo completamente natural» y asegura que las mujeres tienen derecho a amamantar en público.

El sitio web del NHS va aún más allá y remite a la Ley de Igualdad del 2010, donde se tipifica como «ilegal» el hecho de prohibir a una mujer que dé el pecho en espacios públicos como «un café, una tienda o un autobús».

El grupo Mumsnet ha tomado también partido en el debate y ha recordado que amamantar en público «no es ilegal ni inmoral». En su serie de consejos recuerdan a las madres que han de ser tenaces contra las resistencias que aún existen en una parte de la población: «La mayoría de la gente no parpadea ante algo así y te dejará dar el pecho en paz».

El hotel Claridge’s ha guardado un discreto silencio oficial y no ha dado indicación alguna de modifica su política de «tapar» con una servilleta a los bebés lactantes. Louise Burns asegura que el hotel le ofreció un descuento de 85 euros como desagravio y que el supervisor del pomposo salón de té expresó al final sus deseos de volverla a ver otra vez. «Me han hecho pasar tal vergüenza que no volveré en la vida», escribió la madre indignada en Twitter.

(Con información de: El Mundo)

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