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Malecón costero: ego para dos

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Ciudad del Carmen, 4 Ene.- El famoso malecón costero, ubicado en la zona de playa norte, es una de las obras, o de las sobras, que la administración pasada presidida por  Enrique Iván González López, nos heredó a los habitantes de esta bella isla.

Y es que esta estructura ha sido fuertemente criticada, y con justas y evidentes razones, primero por la inversión que se hizo para esta obra que hasta el momento no ha traído el beneficio que todos esperábamos; segundo, todos hemos sido testigos de como esta vía se ve cubierta por el agua y se pierden palmeras cada vez que el clima azota.

Tal vez si esta construcción hubiese sido un poco más elevada que el nivel del mar, no le iría tan mal. Pero no solo fue la mala planificación la responsable del constante detrimento de la obra.

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La falta de atención por parte de la actual administración que encabeza Pablo Gutiérrez Lazarus, ha sido partícipe en el deterioro que sufre el malecón costero. Pues no recibe las medidas necesarias para que las palmas se mantengan en pie cuando las condiciones climáticas son adversas, y ahora hasta las luminarias incrustadas al piso navegan en los canales de agua y cables de energía eléctrica quedan expuestos.

Esta obra, el malecón que por nombre lleva el de una figura emblemática de la ciudad: Nelson Barrera Romellón, es una muestra del egoísmo con el que se ha conducido un par de presidentes municipales.

Por un lado tenemos al ex alcalde Enrique Iván, quien en su afán de dejar un «legado», nos dejó el inicio de una obra mal planificada y mal construida, en vez de continuar con la construcción del bulevar Juan Camilo Muriño que es más útil para las miles de personan que transitan en su vehículo por esta vía.

Y por el otro lado tenemos al actual presidente egoísta Pablo Gutiérrez Lazarus, quien sigue montado en su mula y no le ofrece el mantenimiento que el malecón costero requiere para seguir en pie, y que en temporadas de clima cálido y época vacacional se lucirá como debe ser.

Este malecón es una obra e inversión que nos ha sido heredada, quitarla o reubicarla significaría una inversión mucho mayor, lo que podemos hacer es cuidarla, exigir que se le de mantenimiento y sobre todo aprovecharla.

Hasta aquí, la puntita.

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