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Insatisfacción excesiva de la apariencia física, problema de salud mental frecuente

Ciudad de México, 29 May (Agencia Informativa Conacyt / Carmen Báez).- La mayoría de la población ha presentado, por lo menos una vez en la vida, insatisfacción o incomodidad con una o varias áreas de su imagen corporal, acto que podría considerarse ordinario. Sin embargo, cuando esta falta de satisfacción se torna excesiva, repetitiva, angustiante y produce malestar hacia algún defecto imaginario de la apariencia física, representa un problema de salud mental conocido como trastorno dismórfico corporal (TDC).

“El trastorno dismórfico corporal es una condición clínica grave presente aproximadamente en tres por ciento de la población general. La preocupación puede incluir cualquier aspecto de la apariencia física, por ejemplo, forma, tamaño, color o simetría. Este comportamiento se acompaña de compulsiones de camuflaje para pretender disimular el supuesto defecto, revisión exagerada en espejos, inseguridad y búsqueda de tratamientos estéticos, e incluso puede motivar ideas suicidas hasta en un 30 por ciento de las personas con TDC”, señaló en entrevista Cristina Lóyzaga Mendoza.

Lóyzaga Mendoza, médico psiquiatra y coordinadora de la Clínica del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y de Trastorno del Espectro del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM), subrayó que todos los seres humanos tienen obsesiones que forman parte de la vida mental normal, pero representa un problema cuando estas duran más de una hora al día y afectan algún área del desempeño de la persona ya sea en el trabajo, escuela, las relaciones interpersonales.

En el caso de las personas con trastorno dismórfico corporal, dice, estas consideran partes de su cuerpo como feas, inapropiadas o hasta monstruosas, cuando a ojos de los demás no es así. “Se esconden y tienen conductas de camuflaje, por ejemplo, hay quienes tienen la idea de estar jorobadas, aunque esto no sea cierto, y comienzan a utilizar ropa holgada para tratar de esconder el defecto imaginario. Afecta la calidad de vida porque no asisten a reuniones o a sitios donde pueden ser muy vistos, no quieren ir a la escuela o al trabajo, con todos los problemas económicos, sociales y familiares que esto conlleva”, agregó la especialista.

El trastorno dismórfico corporal forma parte del grupo de los trastornos del espectro obsesivo, también llamados trastornos relacionados al TOC, “un problema de salud mental desconocido y mal entendido”, y que en su conjunto representan el cuarto trastorno psiquiátrico más frecuente, solo después de las fobias, el abuso de sustancias y la depresión.

“Con frecuencia las personas con trastorno dismórfico corporal son vistas como vanidosas, pero estas se aprecian a sí mismas como agradables, bonitas, guapas, y hacen una serie de intentos por verse mejor, mientras que aquellas con este trastorno se describen como horribles, no salen de su casa, no permiten fotografiarse, rompen espejos y destruyen las fotografías en las que aparecen”, explicó.

La causa de este trastorno tiene un origen multifactorial, debido a que involucra aspectos genéticos, neurobiológicos, perceptuales y socioculturales.

Los pacientes con TDC reciben tratamiento farmacológico que les permita restablecer las alteraciones neuroquímicas, acompañado de terapia cognitivo conductual. “En el instituto hemos diseñado una terapia con base en la literatura internacional y de la experiencia propia”, dijo.

A decir de la doctora Cristina Lóyzaga, los pacientes con trastorno dismórfico corporal suelen buscar ayuda estética; no obstante, las personas con más de dos intervenciones deben ser evaluadas por un psiquiatra antes de cualquier otra operación.

“Por lo general los pacientes con TOC son carne de cañón de cirujanos plásticos sin escrúpulos, quienes en lugar de hacer una evaluación psiquiátrica para determinar si el paciente podría tener TDC —sobre todo en aquellos que tienen más de dos cirugías—, siguen operando. Las personas con TDC, en su desesperación de sentirse feas, desagradables, acuden a este tipo de personas sin ninguna calidad científica ni médica, entonces empiezan los problemas; los pacientes nunca están satisfechos con las cirugías que se les realizan”, refirió.

El trastorno dismórfico corporal es un problema frecuente y poco estudiado. Agregó que en los últimos 15 años la comunidad científica y médica internacional ha comenzado a poner atención a este problema de salud mental. En México no existían investigaciones relacionadas, hasta hace siete años, cuando en 2010 un grupo multidisciplinario del INPRFM, encabezado por la doctora Cristina Lóyzaga Mendoza, inició un proyecto dirigido a determinar la caracterización del trastorno dismórfico corporal en población mexicana desde una perspectiva psicopatológica, clínica, neuropsicológica y genética.

“Nos reunimos un grupo interdisciplinario de personas preocupadas por el tema de la imagen corporal, desarrollamos el proyecto y vimos que este foco psicopatológico no solo sucede en pacientes con trastorno dismórfico corporal, también pasa en pacientes con esquizofrenia, con un delirio somático y, en ocasiones, en pacientes con anorexia y bulimia”, señala.

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