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Incapacidad para gobernar

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palapa en llamasCiudad del Carmen.- Días antes del cambio de administración, los  «pablitoliebers» aseguraban y juraban que a la llegada de Pablo Gutiérrez Lazarus a la presidencia, la situación en el municipio de El Carmen cambiaría, algo así como por arte de magia se arreglarían los problemas y todos serían felices para siempre. Claro no contaban con que la varita de Pablo no es mágica, y el cuento de hadas solo está en la cabeza de sus seguidores.

Resulta que a 24 días de haber tomado posesión de su cargo como presidente municipal, las decisiones que ha tomado han producido más problemas de los que ya tenía, y no resuelve ni unos ni los otros.

Lleva ya dos manifestaciones, un cierre de oficinas, dos bloqueos de puente, un incendio, una elección robada, con la suya serían dos, o quizás tres.

Pero no vamos a apelar a su sobresaliente falta de experiencia, para eso tiene asesores que lo «orienten»; se trata de su incapacidad de abandonar su burbuja y ver la realidad que le rodea, su capacidad para poder asumir la responsabilidad que le confiere el cargo, y eso es algo que sus asesores no pueden compensar.

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Gutiérrez Lazarus ha demostrado en solo 24 días, que no tiene la madurez ni capacidad para administrar un municipio, carece del valor para tomar las riendas y encarar los problemas oportunamente. También debe entender y aceptar que sus acciones y omisiones tienen efecto en todo el municipio, y afectan a todos los ciudadanos.

Debe atender a los ciudadanos que le exigen soluciones, escuchar a la gente de a pie, esos de los que nadie se acuerda, no solo apapachar a sus seguidores, y lustra zapatos, que por unos pesos o una nómina lo adularán.

Es evidente que la gobernabilidad no es lo suyo, pónganlo a barrer calles y pintar banquetas, no lo hace bien pero al menos es lo único que ha hecho, pero no lo manden a gobernar.

Todos hemos visto como los perros persiguen a los coches ladrando y jadeando, sin saber que hacer cuando finalmente los alcancen; a Pablo le pasó lo mismo con la presidencia, ahora que la tiene, no sabe que hacer.

Hasta aquí, la puntita.

 

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