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El alcalde que perdió la cabeza

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Ciudad del Carmen, 4 Mar.- ¿Alguna vez has escuchado, o leído, la frase que dice «locura es hacer lo mismo y esperar que las cosas cambien»? Más que locura, debería llamarse estupidez.

Las personas en su sano juicio, y capaces de razonar, saben que si hacen lo mismo y de la misma manera, obtendrán el mismo resultado; solo alguien que padezca de cualquier grado de estupidez puede esperar que las cosas cambien si sus acciones son las mismas.

Por absurdo que parezca no todos razonan igual, y hay quienes en verdad esperan obtener resultados diferentes actuando de la misma manera.

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Por ejemplo nuestro seudo presidente municipal, Pablo Gutiérrez Lazarus, gracias a su actitud arrogante, intolerante y caprichosa logró que por primera vez en la historia del municipio de Carmen, el pasado 15 de febrero, reventara una sesión de cabildo, al salir de la misma diez cabildantes.

El pasado miércoles Gutiérrez Lazarus obtuvo el mismo resultado, pues logró que nuevamente la sesión de cabildo fuera suspendida gracias a su misma actitud arrogante, intolerante y caprichosa, pues no atendió la solicitud de ocho cabildantes y éstos abandonaron la sala de cabildo «Pablo García y Montilla».

En ambas ocasiones los temas han sido los mismos, inhabilitar a funcionarios ineptos, y realizar elecciones en comunidades del municipio. Y en ambas veces Pablo se ha encaprichado en mantener a esos funcionarios en su cargo y culpar a los cabildantes de no realizar las elecciones.

Como ya se ha explicado en líneas anteriores, quien hace lo mismo obtendrá el mismo resultado, sin cambios, y a esto le llamamos estupidez.

Entonces, es más que claro que el señorito Pablo se tomará su tiempo para convocar nuevamente a sesión de cabildo, y cuando al fin lo haga, volverá a montarse en su su capricho de no atender la solicitud de los síndicos y regidores miembros del cabildo, y por su intolerancia y arrogancia una vez más la sesión reventará.

Este muchacho inmaduro actuará exactamente de la misma manera, esperando que las cosas cambien, pero obtendrá el mismo resultado. Es entonces que podremos afirmar con certeza que Pablo Gutiérrez Lazarus padece de algún grado de locura.

Hasta aquí, La Puntita.

P.D. Se prevé que la sala en la que sesionan los miembros de cabildo cambiará de nombre, en vez de llamarse «Pablo García y Montilla, llevará por nombre «Pablo Montado en su Silla».

 

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