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Bacterias y hormonas están vinculadas a la obesidad, afirma experto

México, 8 Feb (Notimex).- La escasa presencia de algunas bacterias en la microbiota intestinal, y el exceso de algunas hormonas como el cortisol o bajo nivel de otras como la serotonina (relacionada con la felicidad), se vinculan en algunos casos, con los problemas de sobrepeso y obesdad.

La ganancia de peso es multifactorial; un apetito incontrolable y un metabolismo lento no son sólo producto de la voluntad, ya que diversas investigaciones han demostrado que hay condiciones fisiológicas que intervienen estrechamente en esta enfermedad.

Por ejemplo, la Akkermansia muciniphila es una bacteria que contribuye a la salud de la mucosa intestinal; ayuda a eliminar grasa y bajar de peso. Cuando el nivel de esta bacteria buena es muy bajo en el organismo, las personas tienen problemas de sobrepeso.

Durante el Taller de Periodismo Médico Ysonut 2019, José Antonio Casermeiro, médico formador de dicho laboratorio en España, dijo que una dieta en serie sólo sirve para bajar de peso temporalmente a la gente, pero el “rebote” o reganancia de peso nunca termina.

Lo importante es ir al fondo del problema, y por ello, se ha diseñado un cuestionario de 75 preguntas dividido en cuatro esferas: hepato-digestiva, emocional, funcional y hormonal, para conocer la salud del paciente en estos ámbitos.

De la calificación que obtenga, se deriva el tratamiento que el médico ofrece, ya que por ejemplo, si tiene ausencia de la bacteria Akkermansia u otra benéfica para el organismo, se le pueden dar probióticos que le ayudarán a colonizar su intestino y metabolizar mejor los alimentos.

Si el problema es hormonal, por exceso de cortisol que se libera cuando hay estrés y favorece la acumulación de grasa, así como resistencia a la insulina, se le pueden dar suplementos que ayuden a mejorar esta condición.

Si la persona tiene ansiedad, el consumo de barras con triptófano le ayudan a controlar la necesidad de alimentos de manera compulsiva, al ser un aminoácido esencial que mejora la circulación sanguínea, el metabolismo de las grasas y el sueño.

En todos los casos, la actividad física y una dieta saludable son fundamentales, señaló el especialista, al reiterar que cada caso es particular y cada persona necesita un régimen personalizado.